La Semana Santa está viviendo sus días grandes y la mañana de este Viernes Santo, Pinoso ha revivido con fervor el Camino del Calvario y el legado de sus tradiciones en un cortejo procesional que ha estado muy concurrido de público y se ha visto acompañado de un tiempo excelente.
La procesión del Camino del Calvario ha llenado de colorido las calles de Pinoso en un recorrido siempre marcado por el respeto y la espectacularidad, en el que han procesionado las imágenes de San Pedro Apóstol, la Centuria Romana, la Santa Mujer Verónica, Nuestro Padre Jesús Nazareno, San Juan Apóstol y la Virgen de la Soledad recreando el último viaje de Cristo hacia el Gólgota.
La procesión, al igual que esta tarde-noche, la cerraban las autoridades locales y eclesiásticas y la banda de la Sociedad Unión Lírica Pinosense.
Acompañando al párroco y a miembros de las cofradías pinoseras ha desfilado el pregonero de la Semana Santa, Demetrio Gonzálvez. En la participación institucional destacar la presencia de los pedáneos y pedáneas de Paredón, Ubeda, El Faldar, Encebras, Culebrón y Casas de Ibáñez, mientras que la Corporación ha estado representada por la alcaldesa Silvia Verdú y los ediles Noelia Rico, Fátima Benavente, María José Moya, Elisa Santiago y Julián Pérez.
Uno de los momentos más emotivos ha sido el encuentro entre la Verónica y el Nazareno, que este año se ha trasladado a la plaza de España para recordar la sexta estación del Vía Crucis bajo el son de la marcha real, interpretada por las bandas de cornetas y tambores de sus respectivas cofradías.
Por su parte, la Centuria Romana ha protagonizado varios momentos, como la esperada “rodà al sant” en puntos emblemáticos como la Torre del Reloj, la plaza Virgen del Remedio, la Plaza de España o la Plaça del Molí. Y tras la procesión ha llegado el broche de oro, cargado de nostalgia, en la Plaza de España, donde se ha llevado a cabo el tradicional “Remolinet” y la exhibición de lanceros, con figuras como el caracol o la batalla, y en el que ha llamado la atención uno de los trajes de romano, el “de petxinetes”, recuperando una pieza del rico patrimonio cofrade de Pinoso con motivo del bicentenario del municipio. Ha sido un momento especial, que ha estado precedido por un sentido recuerdo en forma de ramo de flores, que ha sido entregado a uno de los integrantes de la banda, dado que su madre falleció hace un par de semanas.
Esta mañana ha servido para representar el último viaje de Cristo desde Jerusalén hasta el monte Calvario donde fue crucificado y esta tarde tendrá lugar la procesión del Santo Entierro.
