En la medianoche del Jueves Santo, la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, obra del escultor José María Ponsoda salía a hombros de sus costaleros y costaleras desde la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol, en una de las procesiones más solemnes y sobrecogedoras de la Semana Santa de Pinoso.
Siguiendo la tradición, la presidenta de la cofradía, Estefanía Mira, ha dedicado la emblemática “levantá” del Cristo a la memoria de una persona estrechamente vinculada a la cofradía, en un emotivo gesto de recuerdo y respeto.
Conocida popularmente como Procesión del Silencio, el recorrido ha contado con numerosos fieles que han acompañado, una vez más, la imagen portando cirios, mostrando su devoción y fervor. También han participado representantes de las distintas cofradías y hermandades locales, el párroco Juan Bautista Llinares, y autoridades municipales encabezadas por la alcaldesa Silvia Verdú, siguiendo los pasos de la imponente talla.
Fiel al espíritu de luto que caracteriza esta procesión, la imagen avanzaba escuchando los clarines y tambores de la cofradía, cuyo toque de silencio y el redoble del tambor marcaban el paso de los costaleros y costaleras a lo largo de las calles del centro de Pinoso, sólo alterado por la voz de Jesús Vigueras que desde la Casa de Don Pedro le ha cantado al Cristo.
Tras casi dos horas recorriendo las calles de Pinoso, la imagen volvía a su templo, recibiendo la oración y el respeto de los fieles antes de ser depositada nuevamente en su altar, aguardando la celebración de la Resurrección este domingo.
