Pinoso se sume en silencio, las luces se apagan y los pasos de los primeros penitentes surgen de la iglesia parroquial. En esta noche solemne solo se oye el conmovedor paso del penitente, acompañado por el tañer del tambor. Cargados con sus pesadas cruces al hombro y resguardados bajo negras vestas se disponen a caminar por el casco antiguo de Pinoso, guiados por la luz que emana de la cruz morada.
La procesión de las Cruces y Penitentes ha contado con la participación de alrededor de medio centenar personas penitentes y este año, además, se han sumado una veintena de jóvenes de confirmación y otras personas que por diferentes motivos no pueden portar la cruz, con antorchas que han conferido a la procesión de una nueva aura.
En esta noche de sacrificio y promesa, el recorrido está marcado por la narración de las 14 estaciones del Vía Crucis. Durante el camino se realizan paradas donde un grupo de fieles junto al coro parroquial, el cura párroco, representantes de la Junta Central de Hermandades y Cofradías Pasionarias y autoridades locales interpreta una lectura referida a cada una de las estaciones. Un simbolismo que representa en “Camino de la Cruz” que recorrió Jesucristo desde su condena por Poncio Pilato hasta su sepultura.
Esta procesión que fue recuperada en el año 1999 se ha convertido en una de las procesiones más conmovedoras de la Semana Santa pinosera y cada vez cuenta con más participantes.
