Hoy en Radio Pinoso hemos puesto en valor el papel de la Mujer a través del testimonio de cuatro mujeres.
Consuelito Pérez e Iluminada Poveda, en una entrevista que nos ha transportado a una época donde la sastrería, la confección y el patronaje eran mucho más que oficios: eran la vía que muchas de nuestras vecinas encontraban para profesionalizarse y apoyar la economía de sus hogares. Iluminada ha contado su curiosa etapa de aprendizaje mediante un curso por correo. Con gran constancia, recibía los fascículos en casa y enviaba sus trabajos para ser calificados de vuelta. Aunque fue un proceso largo, supuso para ella una verdadera motivación que, a día de hoy, sigue disfrutando con la misma ilusión. Por su parte, Consuelito se formó gracias a dos cursos impartidos en Pinoso por la mítica empresa Singer. Su trayectoria la llevó por los talleres de Liria y Maximino, donde dio rienda suelta a su creatividad introduciendo nuevos patrones y diseños. Más tarde, emprendió su camino por cuenta propia, manteniendo viva esa pasión hasta la actualidad. Ambas nos han regalado un relato que nos ayuda a entender cómo las mujeres de aquel entonces buscaban su lugar en la sociedad. A través de estos oficios, lograron crecer personal y profesionalmente en un contexto que no siempre les brindó las oportunidades que merecían. También hemos viajado a una época donde el teléfono no cabía en el bolsillo, sino que pasaba por las manos expertas de mujeres, a través de Ana Mari Rico y Lola Albert como representantes de todas aquellas telefonistas pinoseras que desde la dura posguerra hasta los años 70 fueron el alma de las comunicaciones en nuestro pueblo. Junto a Javier Monzó nos han abierto las puertas de sus recuerdos en esa emblemática 'Casa de la Telefonica' una herencia de trabajo y entrega que comenzó con la abuela y continuó con la madre de Javier. Antes de la fibra óptica existía la memoria y el cariño de estas mujeres que conocían a cada vecino por su apodo y avisaban puerta a puerta de las noticias que cambiaban vidas acortando distancias entre los hijos que estaban fuera y el calor de sus hogares de manera puramente artesanal Javier nos ha emocionado compartiendo cómo era crecer en una casa que era el centro de todas las noticias mientras Ana Mari y Lola recordaban el baile de las clavijas y la discreción necesaria para ser las primeras en recibir las alegrías y las penas que llegaban a Pinoso por cable
