Las propuestas se someterán al Pleno del 24 de julio y los reconocimientos se entregarán el 1 de agosto, durante el Pregón de Fiestas.
El Ayuntamiento de Pinoso ha presentado este lunes la propuesta para nombrar Hijo Adoptivo de la Villa al reverendo Francisco Bernabé Alfonso, conocido por todos como Paco el Cura, y conceder la Medalla de la Villa a Vicente Hernández Graciá, dos reconocimientos con los que el municipio quiere distinguir la trayectoria de dos personas que han dejado una profunda huella en la vida social, cultural y humana de Pinoso.
La alcaldesa, Silvia Verdú, ha dado a conocer ambos expedientes en un acto celebrado en la Casa de Don Pedro, acompañada por las concejalas María José Moya y Elisa Santiago, así como por los dos homenajeados. Las propuestas, fundamentadas en las memorias elaboradas por la archivera municipal, Clara Pérez, y el cronista oficial de la Villa, César Pérez Cascales, se someterán al Pleno ordinario del próximo 24 de julio y, si reciben el respaldo de la Corporación Municipal, las distinciones se entregarán el 1 de agosto, coincidiendo con el Pregón de Fiestas, que este año pronunciará Ana Mari Rico.
Verdú ha explicado que el equipo de gobierno ha querido aprovechar la celebración del Bicentenario para reconocer en vida a dos personas cuya aportación ha sido decisiva para el municipio. “Hay que hacer las cosas cuando las pensamos. Si las personas a las que queremos destacar están en vida y pueden compartir con nosotros ese momento, creo que es muy bonito”, ha señalado la alcaldesa.
Francisco Bernabé, un sacerdote muy ligado a Pinoso
Natural de Monóvar, Francisco Bernabé fue párroco de San Pedro Apóstol entre 1984 y 1991. Durante esos siete años impulsó la rehabilitación del templo y de las dependencias parroquiales, movilizando a vecinos e instituciones en torno a un proyecto que trascendió lo material y fortaleció la vida social del municipio.
Su labor también dejó huella en la recuperación de tradiciones de la Semana Santa, la creación del coro parroquial infantil y juvenil, la puesta en marcha de proyectos como las ermitas del Rodriguillo y La Caballusa, además de su trabajo como docente en el entonces Instituto José Pérez Ochoa.
Aunque dejó Pinoso en 1991 para continuar su ministerio en otras localidades, nunca perdió el vínculo con el municipio, donde ha regresado durante décadas para celebrar ceremonias religiosas y participar en numerosos actos institucionales.
Para la alcaldesa, el nombramiento responde al cariño que el municipio sigue profesando al sacerdote más de tres décadas después de su marcha. “No nació en Pinoso, pero para nosotros es del pueblo. La figura de Hijo Adoptivo representa precisamente ese sentimiento”, ha afirmado.
Visiblemente emocionado, Francisco Bernabé ha agradecido el reconocimiento y ha asegurado que siempre vivió su etapa en Pinoso con total naturalidad. “Todo lo que he podido hacer lo he hecho con la mayor naturalidad del mundo, porque Pinoso fue mi familia durante siete años.”
El sacerdote ha recordado que todos los proyectos impulsados durante aquellos años tenían un mismo objetivo. “La iglesia no se puede separar del pueblo. Todo lo que hicimos fue siempre pensando en las personas.”
Una vida dedicada a la música y a la cultura
La segunda propuesta reconoce la trayectoria de Vicente Hernández Graciá, referente de la música tradicional y uno de los principales impulsores de la actividad cultural pinosera.
Fundador de la Rondalla Coral Monte de la Sal y promotor de iniciativas como Cançons a la Fresca, Canta el Pinós o la recuperación del Aguinaldo, ha dedicado buena parte de su vida a conservar y difundir el patrimonio musical y las tradiciones locales, llevando además el nombre de Pinoso a distintos encuentros internacionales de folclore.
Verdú ha puesto en valor la permanente disposición de Hernández para colaborar con cualquier iniciativa cultural impulsada desde el municipio. “Siempre dice que sí. Ese sí trae cultura, tradición y señas de identidad del pueblo que somos. Hay personas que hacen las cosas por pasión y precisamente por eso es importante que el pueblo también se detenga a darles las gracias.”
Muy emocionado, Vicente Hernández ha querido hacer extensivo el reconocimiento a todas las personas que han compartido con él tantos años de música y cultura. “Soy feliz porque he podido compartir la música con tanta gente. Me gustaría hacer esta medalla muy pequeñita para repartirla entre todos los componentes de Monte de la Sal.”
El músico ha asegurado que nunca ha buscado el reconocimiento personal. “No lo he hecho para que me vean. Lo he hecho por la pasión que siento por mi pueblo.”
Un homenaje en el año del Bicentenario
Con estas propuestas, el Ayuntamiento quiere reconocer dos trayectorias muy diferentes, pero unidas por un mismo denominador común: la entrega desinteresada a Pinoso y una huella que sigue muy presente entre los vecinos.
Si el Pleno del próximo 24 de julio aprueba ambos expedientes, Francisco Bernabé recibirá el título de Hijo Adoptivo de la Villa y Vicente Hernández la Medalla de la Villa, la máxima distinción honorífica del municipio.
La entrega de ambos reconocimientos tendrá lugar el 1 de agosto, durante el Pregón de Fiestas que pronunciará Ana Mari Rico, en uno de los actos más significativos de la programación del Bicentenario, con el que Pinoso rendirá homenaje a dos personas que, desde ámbitos muy diferentes, han contribuido a escribir una parte importante de la historia reciente del municipio.
